En nuestro medio es frecuente la presencia de roedores sobretodo en áreas urbanas, debido a que están muy relacionadas a las actividades inherentes al ser humano, como por ejemplo en el caso de los residuos propios del quehacer diario en los hogares ubicados en las ciudades. La presencia en mayor o menor grado de roedores, constituye un indicador del manejo de residuos orgánicos. Las infestaciones por roedores se presentan a lo largo del año, pero se incrementan en el otoño alcanzando el máximo crecimiento durante los meses de invierno. En éstos momentos en que
estamos viviendo una situación de emergencia por la Pandemia ocasionada por el Covid 19, se están dejando de lado los programas de control de plagas, entre ellos el de roedores. Los roedores no sólo cusan daños y contaminan diferentes instalaciones sino que constituyen un reservorio
para diferentes enfermedades que afectan al ser humano, es por ello que no debemos de ignorar la presencia de ésta y otras plagas que constituyan un riesgo para la salud humana. En momentos como éste en el cual se viene realizando un encierro domiciliario con la finalidad de no exponer a la población, muchos municipios en Lima y el resto del país, han dispuesto que el personal de limpieza de calles y jardines no laboren como medida de prevención, descuidándose de ésta manera el recojo de residuos orgánicos así como también la limpieza de lugares públicos. Por todo lo anteriormente mencionado, es primordial no descontinuar dichas labores, siempre considerando que dicho personal realice éstas labores con la respectiva indumentaria de seguridad.
No olvidemos que pronto empezará el invierno y los roedores alcanzarán un pico poblacional. Estamos a tiempo de implementar y monitorear los programas de control de roedores para proteger una vez más la salud pública.

Aleksander M. Vera Apéstegui

Resp. División Veterinaria y Saneamiento Ambiental – Pisapigs S.A.